Lugares de salidas y llegadas
A la salida del aeropuerto Caravaggio de Bérgamo está esta estatua, suspendida en medio del ir y venir continuo de la gente.
Cada vez que la miro pienso en cuánto me ha fascinado siempre Caravaggio: las sombras, las luces repentinas, los rostros que parecen surgir de la oscuridad como apariciones.
Quizá por eso me atraen los márgenes, las esperas, las personas silenciosas.
Porque en los cuadros de Caravaggio no existen figuras perfectas: existen cuerpos verdaderos, heridas, cansancio, vida.
Y en esa figura sentada, sola frente a tantos viajeros, encuentro algo de su misma inquietud.
Un hombre dentro del claroscuro del mundo.

