Jóvenes músicos
Vivía en un pequeño estudio en via San Tommaso, en el casco antiguo.
Era una casa sencilla, pero por aquellas ventanas entraba una luz que me hacía sentir bien. Una tarde oí subir desde la calle un acordeón.
Me asomé y vi a estos dos chicos jovencísimos: él tocaba mirando hacia arriba, ella recogía las monedas que la gente tiraba desde las ventanas.
Durante unos minutos, la calle pareció detenerse.
No parecían músicos de paso.



